La angustia, la tristeza profunda, y por supuesto, la depresión, tienen consecuencias en la salud mental y física de las personas. Por eso, es fundamental saber detectar y diferenciar cada uno de estos cuadros.

  • ¿Qué es la depresión?

La depresión es un malestar que nos deja varados en el pasado y nos proporciona una visión negativa que impide nuestro desarrollo y avance. Este tipo de malestar se manifiesta como una profunda tristeza, falta de motivación e interés, limitando así nuestro día a día.

  • ¿Es lo mismo la tristeza y la depresión?

No, no es lo mismo. La tristeza es una emoción displacentera que nos alerta sobre una pérdida, lo que lleva a la persona a conservar sus energías. Está relacionada con el instinto de supervivencia. El gesto característico de la tristeza invita a los demás a acercarse, generando contacto y contención.

La tristeza ocurre en un momento o en un lapso específico, responde a algo puntual. En cambio, la depresión generaliza esa tristeza a varias esferas de la vida de la persona, sin responder a un hecho concreto, como "no aprobaron este presupuesto" o "no me llamaron para una entrevista". Bajo la perspectiva de la depresión, tu día a día adquiere una valencia incómoda que limita tu integración social y comunitaria. En consecuencia, ya no hacés lo que antes hacías, no vas a los lugares que solías visitar ni disfrutás de lo que antes te alegraba.

Existen procesos de duelo que pueden atravesar estas sensaciones, emociones y síntomas. Sin embargo, son procesos puntuales que responden a una pérdida específica y requieren su tiempo de elaboración.

  • ¿Cuál es la diferencia entre la tristeza y la angustia?

La tristeza es una emoción dolorosa que genera pensamientos negativos. En cambio, la angustia es un sentimiento intenso asociado a la ansiedad. Esta puede surgir como resultado de una pérdida profunda, provocando estrés debido a la sensación de amenaza.

La ansiedad actúa como nuestro sensor de peligro, activándose cuando percibimos una amenaza, ya sea real o imaginada, interna o externa. Muchas personas refieren experimentar malestar estomacal o un nudo en la garganta o en el pecho cuando se sienten angustiadas.

  • ¿La angustia es parte de la depresión?

La angustia está asociada a la ansiedad por sentirte en peligro, y en ocasiones puede hacerte sentir paralizado e irritable. El ritmo vertiginoso de nuestros tiempos, junto con los pensamientos y sentimientos negativos, generan la sensación de no poder actuar en el presente. La angustia se manifiesta como una oleada de miedo que puede coexistir, o no, con la depresión.

  • ¿Qué sucede al atravesar una depresión?

La depresión deteriora nuestra calidad de vida y la de quienes nos rodean. Los pensamientos negativos, como "no voy a poder", "seguro no es para mí" o "siempre me sale mal", generan emociones displacenteras que nos alejan de la posibilidad de evolucionar, integrarnos y establecer vínculos sanos. Bajo esta creencia, se disminuye la motivación y la capacidad de actuar en el mundo real.

Cuando estamos atrapados en este tipo de pensamientos negativos, vivimos anclados en el pasado, enfocándonos en las heridas. A menudo, no reaccionamos en el presente porque estamos atrapados en lo que ya ocurrió, sin poder ver las oportunidades que nos rodean.

  • Estrategias de superación:

1. Hacé una lista de preocupaciones: externalizar los pensamientos negativos en papel es fundamental para evitar la repetición constante.

2. Buscá alternativas a esos pensamientos: es muy importante buscar al menos tres alternativas a esos pensamientos negativos, para ejercitar la flexibilidad mental.

3. Ejercitá la gratitud: encontrá cada día algo por lo que agradecer, incluso si es algo cotidiano o muy pequeño. Apoyarte en lo que tenés abre las puertas a los pensamientos positivos y a emociones constructivas.

4. Buscá un interlocutor válido: alguien con quien te sientas en confianza para compartir tus pensamientos y sentimientos.

5. Realizá actividad física: el ejercicio es fundamental para aumentar tu bienestar integral.

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