Dietas vs hábitos: cómo lograr una alimentación sostenible
Cuando decidimos cambiar nuestra alimentación, muchas veces optamos por hacer dieta sin pensar si realmente es lo que necesitamos. Sin embargo, las dietas tradicionales suelen ser drásticas y temporales, sin tener en cuenta nuestra realidad personal. ¿No sería mejor un cambio más gradual y sostenible, que se adapte a nuestras necesidades y nos acompañe a largo plazo?
Llevar a cabo una dieta implica un cambio drástico y temporal, sin analizar detenidamente si se adapta a nuestra realidad: género, nivel de actividad física, jornada laboral, actividades diarias, disponibilidad económica, entre otros factores. Por estas razones, las dietas tradicionales suelen ser poco sostenibles, ya que no consideran nuestro contexto ni las implicancias emocionales de los cambios que exigen.
Generalmente, las dietas tienen una fecha de inicio y una fecha de finalización, que generalmente pueden observarse antes de comenzar. Esto genera frustración, ya que muchas veces no nos sentimos capaces de seguirlas, y sentimos ansiedad por el “enorme esfuerzo y sacrificio” que implican. Sumado a la restricción que proponen, estos son los motivos por los cuales las dietas se comienzan y se terminan sin generar los resultados que esperábamos.
En cambio, un plan de modificación de hábitos es un proceso pensado a mediano y largo plazo. Coloca a la persona en el centro, priorizando el análisis de si este cambio es sostenible desde todos sus aspectos: económicos, temporales, de gusto y placer, emocionales y psíquicos.
Este enfoque propone una reeducación alimentaria que requiere de diferentes etapas para que podamos ver los resultados, incluyendo un análisis profundo y reflexivo, registro y conciencia de lo que estamos ingiriendo. Nos invita a preguntarnos: ¿para qué consumo este alimento?, ¿por qué lo estoy haciendo ahora?, ¿qué me ocurrió antes de esta ingesta?, ¿cómo me siento con este cambio?