Otoño 2022 | Año 24 | N° 97 www.omint.com.ar
 
Pandemia y enfermería

Lic. Silvina Bravo , MN: 68074
Jefa del departamento de enfermería de Clínica Bazterrica

Cuando me preguntaron sobre el impacto de la pandemia en los profesionales de enfermería, pensé: “¿será impacto o realmente quedó expuesta la enorme capacidad que tenemos los enfermeros/as para adaptarnos a las necesidades de cambio o la habilidad de superar de forma inmediata, las distintas situaciones que se presentan?”

Quedó demostrado que estamos preparados para estar un paso adelante en los momentos críticos.
Nos preparamos profesionalmente para acompañar y  brindar cuidados desde el nacimiento hasta el fin de la vida. Cuidados que son vitales en el proceso salud/enfermedad.
Para nuestra sorpresa, la OMS decretó al 2020 como “el año de la enfermería”. Una vez más, el rol desempeñado permitió que el mundo visualice la dedicación, el valor y la vocación de los enfermeros/as.

En ocasiones fuimos madres, padres, hermanos/as, amigos/as, hijos/as, tanto de los pacientes que  asistimos durante la internación, como de nuestros colegas que atravesaban momentos de temor e incertidumbre.

En poco tiempo adaptamos protocolos y estructuras edilicias para brindar seguridad a los enfermeros en la asistencia de pacientes con covid. Nos capacitamos constantemente, aprendimos a usar plataformas y redes sociales hasta entonces poco frecuentes para trasmitir la información al instante. Compartimos experiencias con colegas del interior y exterior del país, así como de otras instituciones, dejando de lado la competitividad y las diferencias con el único objetivo de brindar un cuidado adecuado, minimizando el impacto producido por el coronavirus.

Aprendimos que el mejor resultado se logra en equipo, cuidándonos y respetándonos entre todos, independientemente del rol que ocupamos.

 

En este contexto las emociones fueron protagonistas. No había cobardes, si no colegas que necesitaban ser acompañados. Nos priorizamos. Nos enojamos, lloramos, bailamos, nos angustiamos, nos reímos y aprendimos a ser resilientes.

Hoy somos más fuertes, no solo por haber sobrevivido a esta pandemia, sino por haber logrado adaptarnos a las situaciones más adversas.

Aprendimos cómo cuidarnos para poder cuidar a los otros: al paciente y su familia. Fuimos objetivos y compasivos frente a la participación de los vínculos directos, pusimos valor agregado al hecho de abrazarse o tomarse la mano, permitiendo la despedida con sus seres queridos. 

Nos enfocamos en el cuidado holístico de los pacientes, siendo intermediarios de llamadas telefónicas y videollamadas, propiciando incluso, los cuidados necesarios para el ingreso de familiares y mascotas.

Formamos una red de contención con el apoyo de los equipos de psicólogos, y también lideramos a nuestro personal a través de la confianza, y de procesos seguros. Fuimos sustento y nos acompañamos frente a angustias y miedos.

Aprendimos, crecimos, nos superamos, nos hicimos visibles socialmente. Seguramente cometimos desaciertos durante el proceso de capacitaciones, pero definitivamente nos transformamos. Fuimos, somos y continuaremos siendo uno de los pilares fundamentales del equipo de salud.